El hombre que sabía como ser un padre

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Se levantó ese día, lleno de la impronta propia de aquel que se sabe competente, de aquel que distingue sus recursos y posibilidades. Sus manos calientes, cargadas de la energía de aquel repleto de abrazos y caricias, con la disposición de tomar la otra mano, de ser respuesta a la otra mano en busca de ser tomada.

“Su mañana estaba cargada de anticipación, había esperado el momento de encontrarse cara a cara con el “Ser padre” nuevamente, luego de un viaje maravilloso de aprenderes y saberes que le prepararían para esas conversaciones desafiantes, esas preguntas a cuyos silencios “el” deseaba escapar.

Su viaje incluyó gramática, semiótica, semántica por aquello de que el lenguaje no es inocente, creía necesitar todo un instrumental conversacional para enfrentar al más complejo contertulio… su hijo…”

Se blindó tecnológicamente, e incursionó en toda suerte de juegos tecnológicos, aprendió a jugar en XBOX (en todas sus versiones), Kinetics, Wii, teléfonos inteligentes, lo que fuera. Por las noches escuchaba música de la más reciente en ritmos diversos, lenguas diversas, de tal suerte de poder resonar junto a su hijo.

Con curiosidad feroz y energía suficiente para re iniciar sus estudios secundarios, incursionó en la lectura de tratados de biología, miró toda la serie de vídeos de Punset acerca del desarrollo del cerebro y los diversos sistemas desde la infancia hasta la juventud, pasando por pubertad, pre adolescencia, adolescencia. Tomo nota y registró todo aquello que denotaba el paso de una fase a otra, procuro recordar los detalles arquetípicos de cada momento, para estar preparado, para saber qué hacer…

Por si todo aquello fuera poco, se entrenó en lenguaje no verbal para reconocer emociones detrás de ademanes, distinguir ansiedad de temor, enojo de irritación, quietud de tristeza, en conclusión se decía a si mismo: “estoy listo”.

ninosSe levantó ese día lleno de anticipación al encuentro con su ser padre, al encuentro con su hijo, al encuentro con aquello que el suponía era ser un padre… y la vida lo sorprendió frente a la sonrisa de este chico que solamente expresó “papito ¿adonde estabas?”, no había expresión aprendida, no había respuesta ensayada, no había dialogo probado, no había interpretación posible ante tan transparente pregunta y claridad en ese mirar.. “papito… ven a jugar conmigo…

No había más que decir, no había emoción que distinguir… solamente una invitación a estar ahí, ahora…en nombre de hacerlo bien, como si aquello fuese una tarea, un trabajo, “El” creyó necesario prepararse, estudiar, prepararse para “estar listo”, como si tal cosa fuese posible, como si hubiere una manera correcta e infalible de ser padre… miro al cielo, infinitas cantidad de estrellas, todas ellas adecuadas, todas ellas “correctas”, todas ellas con su luz… papito… solo quiero que sigamos jugando…

 

 

 

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

Déjame tu comentario: