¡Clasificamos al mundial! ¿clasificamos? – De conversaciones de equipos

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Miles de personas celebrando el pase de “su” selección nacional a un mundial de futbol. Realmente es emocionante lo que se experimenta, piel lo registra; alegría, excitación, euforia, una ola poderosa de resonancia, más ¿qué se celebra? Y, en caso de no haber obtenido el pase al mundial ¿que se duele?, ¿hay alguna promesa rota? ¿existe algo que perdiste porque le tenías? ¿realmente que sería aquello que has perdido?

En mi caso particular luego de la clasificación al mundial, habitaba una sensación del tipo se pudo, pudimos, más ¿quién realmente pudo? ¿qué fue lo que pudo? El ámbito del deporte, como todo espacio de emociones intensas, es un campo propicio para revisar nuestra relación con las expectativas y con las promesas.

Cuando un entrenador deportivo – siguiendo el ejemplo del futbol – asume el cargo, pronto aparecen periodistas haciendo la pregunta de ¿qué espera lograr? ¿qué le dice a la afición? Y al parecer algunos podemos encontrar poco sexi decirle a alguien que no podemos comprometernos con un resultado en particular porque no jugamos solos, todo lo contrario, no falta aquel que diga que estamos para ser campeones. Algunos más cautos, indican que harán lo mejor que puedan y que ofrecen trabajo o bien espectáculo.

Más ¿qué realmente puede ofrecer un cuerpo técnico? Seguramente poseer una propuesta de trabajo, más o menos disciplina, una “filosofía” de trabajo que se manifiesta en la forma de pedir, de instruir, de proponer, de preguntar; presencia, y, trabajar de manera apegada al plan elaborado. Más, eso es diferente a ofrecer clasificar a un campeonato del mundo, u ofrecer llegar al partido número cinco o seis.

Hago un paréntesis y me refiero a la experiencia de Costa Rica en el mundial de Brasil 2014. Mucha gente no creía que el equipo nacional de Costa Rica fuese capaz de avanzar en la copa, se compartía grupo con tres ex campeones del mundo, países con mayor tradición y experiencia en mundiales de futbol. Y así, sin mayores expectativas, cada partido se jugó como una final, se disfrutó como una fiesta, desde la no expectativa. Al soltar la expectativa, los aficionados, disfrutamos cada minuto y celebramos cada resultado, dado que no había mucho que perder. Más, conforme se avanzaba, la expectativa emergía, ya no solo era la pregunta de ¿llegaremos más allá?, sino que se generaba toda suerte de conversaciones del tipo de ¿qué tendría que hacer la selección para clasificar? La conversación se movió de una de gozo a otra en la que se podía perder, porque ahora que había mayor expectativa.

Tres años después, Costa Rica clasifica a la copa con un grupo diferente, otro cuerpo técnico y algunos jugadores diferentes, en resumen, se trata de otro equipo. ¿Cuál era el compromiso de este equipo?, para los costarricenses el compromiso del equipo era clasificarse al mundial, pero acaso ¿no era el mismo el de los cientos de naciones que participan en las rondas clasificatorias?, ¿qué pasa con la cerca del 80% de naciones que no logran llegar en este caso a Rusia?, ¿es que acaso ellos tenían otro compromiso?

No estuve en la sesión de presentación del plan del entrenador del país (no tendría porque je), más, caben varias posibilidades del mandato u objetivo propuesto por el director técnico del equipo de Costa Rica: a) Hacer una oferta suicida o dar un si criminal; b) Hacer una oferta sustentada en la capacidad del sistema equipo y un respectivo plan; c) Ofrecer hacer el mejor esfuerzo. No me cabe en la cabeza la opción de no haber ofrecido, aceptado o acordado nada.

De estas opciones, la última no habría sido aceptada por sus autoridades máximas, la prensa y la afición; la primera vendría siendo ofrecer “clasificaremos al mundial” o bien que se les haya pedido clasificar al mundial y que el cuerpo técnico dijera “si, lo haremos”. Me cuesta imaginar ese tipo de respuesta por diversas razones (no juegan solos, no controlan al otro, no dominan al clima, no saben que harán los árbitros, etc.). entonces ¿qué corresponde? Me declaro incompetente, no habito el mundo futbolero y desde mi mirada ofrecer algo que queda fuera de mi círculo de influencia es una insensatez y la crónica de una auto decepción anunciada, toca el segundo camino y seguramente aprender a gestionar expectativas sin abandonar su foco en ser la mejor versión posible, aprender a auto regularse en tiempo real, mejorar la velocidad de respuesta, proponer estadísticas que dependan del trabajo propio, cosas que pueden ser poco sexi.

Y ¿a qué ha venido todo esto? ¿desde cuando soy un entendido de lo futbolero?, claramente no lo soy. Lo que me ha movido a escribir esta nota es para invitarte a reflexionar a propósito del mandado o foco del equipo, sus objetivos, la construcción de confianza y la gestión de expectativas.

Cuando el foco u objetivo del equipo no es claro cualquier cosa que se haga será adecuada o insuficiente; para algunos lo alcanzado estará bien, y para otros sus expectativas no se verán satisfechas de ninguna manera. Estamos invitados a honrar compromisos, acuerdos, promesas, no expectativas. Como le escuché al maestro Maturana “las expectativas nunca se cumplen, ni las propias ni las ajenas”. ¿cuál es el foco de tu equipo? ¿qué es eso que únicamente tu equipo puede hacer que si no hace lo demás es irrelevante?, ¿para quién es importante? Es crucial tener claro al servicio de qué, de quien estamos; la manera en que se define si hemos honrado o no aquello que se espera de nosotros como equipo, ignoro la promesa del equipo nacional, me cuesta imaginar que fuese “clasificaremos”.

Seguramente la selección si trabajó intensamente en su código de camerino, en sus valores, en su filosofía de comportamiento. Se trata de definir y hacer cuerpo de eso que le da identidad al equipo, eso en lo que se cree; puede ser pasión, entrega, compromiso, etc. elaborado por ellos mismos o tomado de otros, pero es que les hace únicos. En el caso tuyo y del equipo del que eres parte ¿qué es lo que les hace únicos? ¿qué les representa?

De muy poco servirá tener tu decálogo si no dispones de prácticas y procedimientos que hagan posible que se instalen, se pongan en uso; en una concentración de deportistas es de esperar tensiones, roces; la claridad con que se hayan definido la manera de tomar decisiones, la forma de resolver conflictos, como celebraremos, como nos daremos feedback, entre otros, hace mucho de lo que en la práctica puede o no lograr un equipo. Y tu ¿cuan bien funcionan tus mecanismos operativos?

¿A quien necesitamos subir al barco, qué recursos poseen? un seleccionado nacional requiere que todo el equipo y cuerpo técnico sea capaz de construir relaciones (o no destruirlas) con prensa, gestionar las expectativas de la gente. Como construir estos caminos hace más fácil o difícil la obtención de resultados. En tu caso ¿cómo cultivas tus redes relacionales clave para el equipo del que eres parte o lideras?

Finalmente, pensando en la mejora continua; ¿cómo aprende el equipo?, ¿qué espacios dispone para procesar lo hecho, doler lo que toca (se vale dolerlo) hacer cuerpo el aprendizaje y ponerlo al servicio de siguientes ocasiones del equipo y como individuos. Los espacios para aprender son vitales. No se trata de un espacio en que son “regañados” o confrontados, se trata de ese espacio en que como equipo se habla, se procesa, se duele, se instala. Cuéntate a ti mismo ¿cuánto estoy haciendo para promover el aprendizaje del equipo?

No sabré nunca que ofreció el cuerpo técnico de la selección nacional, tengo claro que una descalificación me habría dolido no porque me fallarán en algo que no había negociado de todas maneras, me habría dolido en razón de mis expectativas. Lo que si se es que hay un conjunto de cosas en las que los equipos pueden trabajar, para crear mejores condiciones de ajuste en los contextos en que se desenvuelven, dando espacio al azar, al caos, y porque no, a que te marquen goles que nunca existieron.

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Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

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