De atención, tiempo y efectividad personal.

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Soy un superdotado de la atención, en efecto tengo la capacidad potenciada para estar en muchas cosas a la vez; en ese sentido no se trata de déficit atencional, todo lo contrario es atención con creces.

Una de las cosas que ha acompañado a mi forma de observar, es no darme cuenta cuando alguien me está tratando de decir algo con cierta carga emocional no constructiva. Digamos que me pasa como cuando tenemos no sincronizado el audio y el vídeo. Lo cierto es que esta modalidad de presencia ha tenido efectos ambivalentes, por un lado me ha evitado conflictos o molestias que no habrían llevado a nada bueno; y, por el otro, me ha colocado en un comportamiento digamos contradictorio para la otra parte o a un desperdicio de tiempo. Desde ahí, desde mi forma de estar particular les comparto un pequeño relato y lo que de ahí he trabajado con otros.

“No he terminado de leer uno y ya me ha llegado tu nuevo post, y en eso veo que vas a lanzar un libro o que estás dando una certificación en otro país… no termino de entender como es que eso puede lograrse”. Palabras más, palabras menos me compartía una colega mientras compartíamos una taza de café; nos habíamos reunido, luego de múltiples intentos fallidos, para conversarle de un programa en coaching de equipos para coach que estábamos por empezar en Costa Rica.

¿Qué escuchaba yo de esta colega?, ¿de que me hablaba realmente?. Puede ser que me hablase de su incomodidad respecto a su manera de gestionar el tiempo; puede ser también que detrás de sus palabras existiera un cumplido del tipo ¡wow como lo haces¡ cosa que otra persona me dijo que era poco probable; acaso era su duda respecto a que todo eso que se publica no era cierto, que era solamente mercadeo y que nadie podía estar “haciendo tanta cosa y a la vez escribiendo o publicando”; o, finalmente, molestia porque otra persona diferente a ella lo lograse.

Pues ninguna de esas preguntas me visito en ese momento, ¿acaso no les sucede que a posteriori se les ocurre lo que tenían ustedes que decirle al otro, para aclararle, ayudarle, contenerle, o bien, ponerle en su lugar?. En ese momento mi atención estaba en que quizás y solo quizás, esta persona podía estar interesada en conversar acerca de cómo potenciar el uso de su tiempo, cosa que al finalizar el año aparece como un tema recurrente en conversaciones con equipos, ejecutivos, amistades, colegas incluso.

En esas conversaciones terminamos conversando acerca del alineamiento entre un gran “para que” o propósito, con las acciones del año, vinculadas claro con metas que de haberse logrado o no nos indicarían si hemos sido efectivos en el uso del tiempo, ¡como si realmente pudiésemos hacer algo como el uso de algo que no es manipulable¡. Elegimos la manera de registrar nuestra vida, algunos en función de días, de minutos, de meses… algunos honrando a kronos en su inefable y lineal paso (necesario para infinidad de cosas y experiencias, como cultivos por ejemplo).

Podemos también abrazarnos al kayros, a esa forma diferente de tiempo no lineal, y que apela más a la experiencia, a una en que la métrica de los minutos, segundos, días resulta inútil para expresar. Son momentos del fluir, en equipos de liderazgo, deportivos, decisiones que tomamos, conversaciones; y que por sus resultados no son comparables con otras medidas de productividad.

Pero bueno, puestos en la situación de “necesitar” saber si logré o no lo que me había planteado; toca revisar entonces varias cosas: a) ¿estaba definido y enunciado con quien corresponde, lo que se había propuesto?; b) ¿disponíamos del plan, calendarios, hitos, recursos y una estrategia para obtener los recursos; c) ¿generamos la cadencia en la rendición de cuentas respectiva?… finalmente, d) ¿lo obtuvimos?. Son preguntas elementales para observar nuestros meses, años, planes. Nos pueden arrojar información acerca de efectividad, eficiencia y alineamiento con las expectativas, y en consecuencia un racional para nuestro estado emocional. Y me parece interesante hacerlo, de hecho, a mi colega le invite a hacer tal cosa y lo hicimos alrededor de esa deliciosa taza de café.

Más, otra posibilidad interesante es la de ver no aquello que no se logró, además de lo logrado; que tal si además revisamos adonde ha estado puesta nuestra atención. Puedes revisar tu calendario de las últimas dos o tres semanas, dar cuenta de lo logrado y lo no logrado (imagina ampliar el alcance a la mirada anual) , la invitación que te hago es a revisar ¿qué has estado haciendo? Responder esa pregunta te contará la historia de adonde tienes puesta la atención, y ello te lleva a algo que puede ser mas entretenido: ¿qué explica que dediques ese tiempo a esas actividades?, ¿qué cuidas al hacerlo de esa manera? ¿qué temes o que podría suceder si lo hicieras diferente? ¿si te conduce a lo que deseas, qué hace que la satisfacción no sea del todo plena? ¿y si estás siendo pleno, que aprendizaje habrás de obtener de esta revisión en términos de congruencia, disciplina y gozo? Revisar eficiencia…efectividad…la experiencia…la ejecución…

Llegada esta altura del año date un chance antes de sentarte a evaluar. Revisa desde que emoción lo harás, dale paso a la gratitud por la vida que dispones y la posibilidad que tienes de re plantear cosas. Dale paso a la posibilidad de que detrás de lo logrado o no hay mandatos que operan en ocasiones de manera inconsciente, y hay que darle un lugar en la mesa de nuestras conversaciones personales para hacerlos parte de nuestros nuevos diseños. Reconoce lo obtenido, reconoce lo aprendido, reconoce al otro lo aportado, y desde un espacio de posibilidad permítete escuchar que aprendió el otro, qué logró, que hizo para lograrlo y quizás y solamente quizás encuentres algo nuevo que aprender.

Casi al termino de la conversación, he preguntado a esta persona por un ser cercano a ella; y me contó todas las cosas en las que estaba este chico, que se le veía feliz, que iba palante, y que ella “no entendía como este chico lograba todo eso”…

 Te invito a pensar…

  • ¿Qué es aquello que has de lograr esta semana para que al final de la misma digas que ha valido la pena?
  • ¿Si la semana tuviese solamente dos días, qué es lo que si o si tedría sentido para ti habitar?
  • ¿De qué manera tu agenda responde las preguntas anteriores?
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Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

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