De camino al propósito – de recursos y posibilidades.

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Hace algunos días te invité a reflexionar acerca de tus creencias, de esas que habitan detrás de las declaraciones de propósito y metas, sean de familia, de equipos de trabajo, empresas, individuales. Lo que declaramos de manera explicita deviene de aquello que de forma a veces inconsciente nos define. Luego de una revisión hacia adentro, podríamos distinguir qué es lo que nos mueve, qué es lo que nos invita a vivir cada uno de nuestros días.

En esta ocasión te invitaré a hacer un ejercicio en otra dirección, partiendo del resultado ya obtenido. Para ello te pediré que te hagas de equipo sofisticado: hoja de papel, lápiz, espacio, buena música y tiempo para ti.

¿De a qué viene esto? En más de una ocasión me encuentro en mis talleres, sesiones o conferencias con desafíos que cumplen alguna o ambas de las siguientes condiciones: a) Se enfocan en la escasez; b) Son para malabaristas, no ecológicas, de alguna manera representan un salto mortal o la crónica de una decepción anunciada.

El primer caso vendría siendo cuando al preguntarle a la persona adonde está frente a su meta su discurso es “estoy en cinco me hace falta cinco más para llegar al diez” quedándose muy poco en reconocer que del 0 al 5 (en una escala de diez) hay un camino importante recorrido (5 es el 500% de 1). El segundo caso, corresponde a la respuesta que dan algunas personas a la pregunta de ¿y entonces cual es tu meta? De inmediato aparecen respuestas como llegar al menos a 9 (sobre diez); dicha respuesta si bien encarna un acento valioso de ambición, si la meta está mal definida o basada en un disparo emocional, estaríamos en presencia de una decepción anunciada.

La propuesta que te hago supone: a) reconocer lo que ya hay; b) establecer metas ecológicas distinguibles (vinculadas si con eso más grande que te mueve).

Primero lo primero ¿qué sería esa única cosa que si obtienes al finalizar el 2018 haría que haya valido la pena el año? Cuando te piensas al finalizar el 2018 ¿cómo te ves, ¿cómo se ve aquello que es lo más importante para ti? Piénsalo en los diversos planos y roles que te definen (miembro de una familia, salud física, salud emocional, realización intelectual, lo profesional, ámbito espiritual, etc.) si ese resultado fuese una obra de arte ¿cómo se llamaría?, de ser un color ¿Cuál sería?, de ser una sensación ¿adonde nacería?. Mira como es el mundo alrededor de ti en el contexto de eso que has logrado, ¿qué rostros miras? ¿qué palabras escuchas? ¿cómo es estar ahí? Inhala fuerte y conecta con ello.

Alcanzar lo que has imaginado ciertamente te acerca a algo más grande, a algo de un plazo mayor; a cinco años, tres, a algún día. Lograr lo que has imaginado y sentido ¿hacia adonde te lleva? ¿a qué te acerca?.

Si has respondido las preguntas anteriores, cada una merece su tiempo, has podido distinguir por un lado ese gran para que, ese propósito rector que cobija lo que deseas lograr para el 2018. ¿Lo tienes? ¿Qué tal si lo enuncias entonces para cada ámbito?.

Ahora, si ese lugar de llegada (en cada área o rol) en una escala del 1 al 10, representase el diez ¿adonde estás hoy día en cada una de estas áreas?.  ¿acaso en uno, en dos, o en tres?. Es posible que en algunas estes en un número más alto, digamos 7 u 8. ¿Cuál es la tentación acá? Preguntar de una vez que vas a hacer para llegar al diez. Te propongo un curso diferente.

  1. Asi sea estar en 1 o en cualquier otro valor, antes de moverte al ¿Qué harás para? Te propongo revisar aquello que ya posees. He escuchado respuestas del tipo, pues si estoy en uno es que no tengo nada aún, cosa que cambia cuando la persona da cuenta que dispone de consciencia de, y que puede apelar a algunos recursos que le han sido de valor en otros ámbitos. En esta dirección, vale la pena preguntar ¿qué recursos posees que te han permitido llegar adonde estas?, ¿qué cosas has aprendido en el camino para llegar adonde has llegado?, ¿qué has logrado en otros ámbitos que te provea recursos y/o aprendizajes útiles?, ¿cuan consciente eres de eso que ya posees?. Te invito a anotar en la hoja ese lugar adonde te encuentras hoy respecto al diez, y al lado o en la parte inferior de ese lugar escribe las respuestas a las preguntas anteriores. ¿Te das cuenta de los recursos que posees y lo que has logrado ya?.
  2. Hecho lo anterior, te reto a dar un par de pasos hacia adelante en el área que has escogido. Si estás en dos te pido que te muevas al 4, ¿listo?. ¿Cómo es estar ahí?, ¿Qué se siente? ¿qué es diferente respecto al dos? ¿cómo sabes que estás dos puntos adelante? Te invito a describirlo de la manera más detallada posible, en función de sensaciones, de resultados, de comportamientos; ¿acaso no es más cercano y tangible que el gran “para que”?.
  3. Desde ese lugar, del cuatro, te pregunto ¿qué es lo que hiciste para llegar ahí? ¿qué recursos utilizaste de los que ya posees? ¿qué aprendizaje has obtenido en el camino?.
  4. Ahora, vuelve al dos. Ahora te propongo ¿Qué tendría que suceder para que te muevas medio punto hacia adelante? ¿qué acciones te llevarían? ¿qué aprendizaje del que has obtenido en el camino puede serte útil para moverte medio punto?. Anota tus reflexiones y respuestas a estas preguntas debajo o al lado de la posición del medio punto adelante.

Te invito ahora a “salir” de esa composición, y colocarte como un observador que mira todo el panorama: el gran para que, las metas al 2018, el lugar de partida, los recursos disponibles y la acción para dar los siguientes pasos ¿Qué observas?, ¿cómo te sientes con lo producido?  ¿qué obstáculos puedes encontrar? Seguiremos conversando por el momento te sugiero completarlo para todas las áreas, y es bastante probable que al final dispongas de un plan accionable para moverte a tu 2018 de realización.

 

 

 

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Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

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