De como deshacer un beso… o lo inevitable del futuro…

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Conversaba con mis socios colombianos, Mauricio y Sandra, acerca de aquellas preguntas con respuesta imposible, o al menos con dificultad de responder. Una de las preguntas que emergió es ¿cómo se deshace un beso?, linda pregunta. Y te advierto que esto no es un tratado romántico, no, no te dejes llevar por la pregunta.

Más que un reto lanzado por mis colegas, exploramos la posibilidad de dar respuesta a la pregunta desde el espacio de lo lingüístico. Y así, nos vimos ensayando frases pretendiendo deshacer un beso. ¿qué sería tal cosa?. Así, nos vimos planteándonos que en caso de que lo sugerido en la pregunta fuese posible, habríamos de identificar si el hecho es algo elegido por las dos partes o si bien es una decisión autónoma de una sola de las mismas. ¿Puede quien lo da deshacer el beso? o acaso, ¿es asunto de quien lo recibe? o, ¿ambas partes han de definirlo o declararlo?.

Y si tal cosa como deshacer un beso fuese posible ¿cómo sabríamos que ya se deshizo?, ¿acaso lo sabría piel?, ¿sería quizás como perder algo o bien como no dar cuenta de si existió?. Deshacer un beso puede tener que ver con memoria, puede tener que ver con elección. Si se trata de memoria , deshacer un beso vendría siendo un artificio cerebral, con el riesgo de que las vías neuronales “adormecidas” despierten y activen la memoria del beso. Si se trata de voluntad o elección, volvemos al escenario inicial de que una de las partes puede declarar que el beso se ha desecho y otra, reivindicar el hecho. En ambos casos trata de que el beso se deshace porque ya se dio, ya se vivió, ya se habitó. Entonces, deshacer un beso vendría siendo como deshacer aquello que se ha vivido, algo semejante a echar a andar el tiempo en dirección inversa.

Otro de los ámbitos de la conversación fue el de la intención, ¿qué puede movernos a pretender deshacer un beso?, ¿cuál es el ganar de hacerlo? ¿qué se obtiene como resultado de tal cosa? Evidentemente querer deshacerlo supone un juicio de bien estar, del tipo “estaré mejor si deshago el beso”. Supone que cierta expectativa se ha incumplido, que cierta promesa se ha quebrado, que la percepción de una de las partes respecto al bien estar poco tiene que ver con ese momento en el que ambas partes habitaron el espacio de un beso. Deshacer un beso entonces, puede tener que ver con el arrepentimiento, con arrepentirse de haber dado ese beso, de que habría sido mejor no participar en ese baile.

También podría hacerse una declaración de importancia. Podría por ejemplo reducirle el valor que se le asigna al beso. Podría por ejemplo una de las partes, declarar que para el o ella ese beso no significo gran cosa, que de hecho fue algo insignificante, es más, hasta declarar que la experiencia no es memorable en absoluto. Más, pese a lo comprometida que estén las partes con una solución de este tipo, el beso no se deshace, lo que se modifica es el significado que se le da al mismo, tarea innecesaria en ausencia del ósculo.

Podría ir más allá, y dar el salto mayor de todos… eliminar de mi vocabulario la distinción beso, y esto me acercaría a la experiencia plena de la eliminación del acto, toda vez que si no existe la distinción tampoco existe aquello a lo que la misma se refiere. La mala noticia es que la alternativa no es del todo completa, por varias razones, de las cuales me referiré a un par. Por un lado, la distinción debería dejar de existir para ambas partes, caso contrario seguiría existiendo para alguno de los involucrados; por el otro lado, y aún en el caso de que ambas partes y el mundo “olvide·” la distinción, nada nos asegura que la experiencia que se desea “deshacer” ahora con otro nombre, no permanezca en la relación de las partes.

¿Qué queda entonces como posibilidad? Si el olvido y la re significación del hecho no se ocupan de deshacerlo, queda abierta la posibilidad de amigarse con aquello que realmente deseo deshacer. Deshacer un beso habita el espacio de “si yo hubiera”, “yo habría preferido”, etc. todas expresiones que nos dan un consuelo temporal muy breve frente algo que postergamos, algo que evitamos, admitir que las cosas han sido de la manera en que han sido, movernos del resentimiento o de la resignación a la paz, y de ahí, a la posibilidad.

¿Qué hay detrás de desear deshacer un beso entonces? Quizás un poco de miedo, ese de admitir una posible equivocación, reconocer que se tomó una decisión que a posteriori evaluamos como errónea, pero que en su momento y en el contexto emocional del caso pudo parecer la única posible. Miedo también de las consecuencias de esa acción, miedo a implicarse más allá de aquello que era antes del beso (como si realmente el beso no fue más que un estímulo adicional a algo que ya era) y ese es el miedo terrible de sentir, de sentir mas, de querer sentir más, de no saber como reaccionar y gestionarse en medio de ello.

También un poco de vergüenza, vergüenza de haber hecho algo por lo que ahora el “mundo” te recrimina, algo de lo que no se siente orgulloso, algo que no se desea recordar…porque finalmente afecta tu imagen pública, nuevamente miedo, a ser abandonado, no querido, no valorado como consecuencia de ese momento.

¿Cómo se deshace un beso?, ¿para que querrías deshacerlo?. ¿para reparar lo irreparable? ¿para esconder lo inescondible? Será que al deshacer la sombra también desharías la luz?. ¿Qué pasaría si en lugar de pretender tal cosa nos damos la chance de conectar con ese emocionar previo, distinguir aquello de lo que ese instante se ocupo, y aprender de que expectativas luego nos visitaron con mensajes de vergüenza o arrepentimiento?.

Hablé del beso como recurso, más, mi invitación es a darnos la posibilidad de bajar el volumen a la voz del crítico perseguidor, y colocar frente a nosotros nuestra historia, abrazarla desde el amor, recolectar y celebrar los recursos y regalos, extraer de cada momento su luz y dar lugar a su sombra, y con todo ello en nosotros vestir de vida nuestra vida, sin la pretensión de deshacer un beso.

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

Déjame tu comentario: