Le vi, simplemente le vi… a propósito de estar presente

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Le vi, y en ese momento vi una vida pasar al frente. Le vi, antes de salir de casa, en esta ocasión se trataba de mí. Le vi con su mirada llena de vida, su sonrisa llena de amor, sus movimientos llenos de mujer, de esa mujer que con quince años ha hecho conmigo una vida.

Y si, vi pasar frente a mí, pasos dados, clase de natación, momentos mágicos frente a un piano, danza repleta de energía y emotividad, miradas de enojo, y esa única forma de mirar que enternece hasta la más última y escondida fibra de mi alma. Nadie mira como ella. Le vi si, y nuestras miradas se encontraron en instantes de silencio, de ese silencio particular que cada padre encuentra y comparte con sus hijos, en este caso ese silencio que es de Rebeca y mío.

Le vi, y me vi sonriendo en muchos de esos momentos, me vi sufriendo en esa ocasión en que quise resolver algo de cuya resolución ella aprendió mucho y yo más. Me vi llorando de emoción en su primer recital, en su primera presentación, en su primera palabra, con su primer diente, con su primer cada día. Me vi, y si he logrado verme porque estuve presente.

Se trata de esa presencia plena con luces y sombras. Esa presencia llena de vulnerabilidad de las primeras horas de nacida, ella vulnerable al mundo, yo vulnerable frente a lo que ser padre representaba. Me vi seguro, si, seguro de estar dispuesto a hacer lo que fuere por ella, por una única vez querer creer en la reencarnación para poder volver a habitar el mismo espacio con ella. Me vi lleno de miedo, ese miedo de aquel que enfrenta la paradoja del soltar o controlar, como si lo último fuese posible. Me vi lleno de mí, de emociones, de energía, de amor; de lo que fuere, ahí estaba yo, completo y pleno, y justo haber estado hizo posible que el intercambio de miradas al salir de casa fuese lo que fue.

¿Qué pasa cuando estamos presentes?, Al parecer suceden muchas cosas, somos conscientes de lo que hacemos, del sistema, del impacto que causamos, de las posibilidades que abrimos, de las decisiones que tomamos, y de la naturaleza de la consecuencia. Neurológicamente habilitamos caminos que perdurarán con más intensidad y a los que podremos apelar con mayor facilidad. Y en mi caso particular, ha sido el medio para poder experimentar lo que me pasa cuando le veo y al verla mi vida pasa al frente.

Te has puesto a pensar que pasaría si el médico estando en la operación de tu ser más amado, su mente por un instante se “va”; qué pasa cuando en una reunión de equipo gerencial nos desconectamos; qué sucede con los vuelos si el operador de torre de control deja de estar presente; qué nos sucede cuando un hijo nos dice, pa, yo ya se lo había dicho… y no se adonde estabas.

No hay un mejor lugar para estar presente que el ahora, para ti, para los sistemas que habitas, para la vida, tu presencia es fundamental, no vaya a ser que de pronto te encuentres preguntándote ¿qué estaba haciendo yo?

Biológicamente no estamos equipados para el multitask, es un mito que múltiples estudios han destronado; aquello a lo que podemos poner realmente atención es limitado… y así lo son los momentos cruciales de nuestra vida.

Le vi, y simplemente supe que el momento era este, ahora.

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

Déjame tu comentario: