Nacemos con alas, luego aprendemos a volar. A propósito del lanzamiento del libro.

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Ahí estaba yo a mis 33 años tratando de decidir que paso dar en mi vida profesional. Habiendo llegado a una posición que había hecho crecer; no tenía más alternativa en el sistema que la posición de mi líder directo, que también disfrutaba su rol y ya no tenía que más ofrecerme.

No se vislumbraba algo más en la organización, me veía en un país que no era el mío de origen, con pocas relaciones desarrolladas, y una amplia experiencia trabajando con gente de diez países en el desarrollo de sus operaciones, en una actividad que no estaba seguro querer seguir desarrollando, y que según yo no me iba a servir de mucho.

¿Resignación, resentimiento o ambición?. En ese momento podía elegir el camino de la resignación que había observado en algunas personas de esta y otras organizaciones, seguir recibiendo el salario hasta que los fondos se acabasen, cuidar la posición y justificarla de alguna manera.

Otro camino era el del resentimiento, ese ejercicio de repetirme permanentemente cosas como ¿porqué elegí trabajar en esta organización, si no me va a servir para otros fines a menos que siga en este sector, en este mundo?;!para que me va a servir todo esto que he aprendido si las empresas no lo ven como relevante, en el mundo empresarial a este tipo de organizaciones no les toman, en serio, no tengo pedigrí que mostrar¡; o volcarlo en otros, “es que acá ellos, los que lideran, solamente ven por ellos, por sus condiciones y listo… como uno va a querer seguir”.

Finalmente, y habiendo habitado alguno de esos espacios así fuere por momentos, elegí el camino del optimismo o de la ambición. Ello implicó ver mi vida profesional en el contexto de lo aprendido, de lo logrado, de los recursos desarrollados, de las virtudes y fortalezas propias que con el tiempo habían florecido. Implicó, admitir que los resultados obtenidos procedían de mis decisiones tanto las conscientes como las no conscientes, y abrazar esos resultados con toda su luz y respectiva sombra.

Más, mis trabajos, mi carrera, mis resultados obtenidos en el tiempo (los buenos y los no buenos) tenían que ver con algo más fundamental, tenían que ver con mis búsquedas no declaradas. ¿porqué trabajaba en lo que trabajaba? Puedo señalar respuestas en varios ámbitos:

En el ámbito de la contribución mayor, quería hacer una contribución en los parques empresariales de los países en que trabajaba, generar empleo, crear riqueza. En el ámbito de la acción específica de mi trabajo, creía que con mis proyectos fortalecía a los equipos de liderazgo y operaciones que en diez países apoyaban al desarrollo de empresas. En el ámbito más cercano de lo relacional, anhelaba pertenecer a un grupo de personas que hacían cosas interesantes, con las cuales se podía aprender. Podía referirme a todo ello, más, algo más íntimo me movía, eso que tenia que ver con mi historia, con mis creencias fundamentales.

Si, me movía lo citado antes, más ¿como porque quería eso?. Y, así estaba, en medio de diálogos privados tratando de lidiar con una decisión que tenía que ver con mis propios cuentos. Como que por ejemplo, de chico aprendí el valor de la disciplina, del trabajo consistente, del esfuerzo; vi a mi madre trabajar toda su vida en un hospital a cargo de personas, siendo la primera en llegar, la última en salir; le vi, ordenada en sus finanzas y presupuesto de todos los días, llevaba el cálculo de cuanto costaba cada tiempo de comida de sus tres hijos; le vi sin quejarse mucho, pero también sin reír tanto. El discurso de que uno trabaja por la causa, de que el esfuerzo paga, de que le debo algo a la vida, de la austeridad, de la escasez , todo ello se había hecho cuerpo, y ahora me martillaba la cabeza en forma de ¿cómo va a dejar un trabajo en el que ganas bien, trabajas por una causa y de pronto hasta has disfrutado?, ¿cómo vas a dejar esta situación si sabes lo que es la escasez porque has estado ahí?, ¿cómo poner en riesgo la situación de otras personas solamente porque de pronto quieres ir más allá del mandato?

¿Cómo? la respuesta fue desde el para que, desde imaginar aquello que quería fuese de mi vida; soñar una forma de estar que me hiciera feliz y al tiempo, dejará un legado en aquellos con quienes deseaba interactuar; diseñar una nueva práctica, emprender algo que no existía, usando para ello los recursos que poseía, lo que había aprendido, las luces y sus propias sombras. Fue el camino de un “para que”, desde un “porque”, para crear un “que”, y desde ahí, ir descubriendo los “cómo”.

Las preguntas guía fueron ¿Para qué quiero lo que quiero?; ¿Por qué quiero lo que quiero?; ¿qué será diferente?; ¿en nombre de que y de quien lo deseo hacer?.

En ese momento, mientras pensaba en lo que quería, porque y para que, no tenía claro el que, es más, no imaginaba el como; tampoco sabía como iban a llegar, o si llegarían. Puedo decirte que llegué a ellas no que llegaron. Lo cierto en mi caso es que luego de pasar varios meses en mis elucubraciones llegué a mis “para que” y mi “porque”, con el tiempo llegué al “que” y he seguido deseando, desarrollando y aprendiendo del “cómo”.

Y ¿cómo a que viene todo esto? A que en algún momento elegí un camino de conectar con mis recursos, mis principios de manera consciente, mis motivos, lo que valoro; con mis alas. Y por ello comparto contigo lo que comparto, escribo lo que escribo, y propongo las reflexiones que como ahora tu estás leyendo. No quiero sugerir que este sea EL camino, solamente que ha sido el mío y desde ahí sigo eligiendo todos los días servir.

Nacemos con alas… y así es, así ha sido; hace algunos años pensé en la frase de que nacemos con alas y luego aprendemos a volar. Con el paso del tiempo me reconozco en ella, y doy cuenta que mi hacer ha sido ese, conectar con mis alas, con mis recursos, planear vuelo, caer y levantarme, re plantear y seguir adelante, desde el creer que hay algo que solamente yo puedo hacer a mi manera. Y en ese camino, he sido testigo y cómplice del encuentro de otros con sus alas, sus recursos. Vos elegís.

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Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

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