Simplemente… escucha…

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Versión audio

El pequeño príncipe se sonrió frente a mi pregunta, al parecer no dejaba de causarle asombro aquello que le preguntaba. Me he puesto a pensar si sería por el sinsentido de mis preguntas, o acaso, por lo obvio que el consideraba las respuestas. Siempre me regaló alguna frase con la que yo me permitía tener quietud ante tanta pregunta que me hacía a mi mismo acerca de mi propia validez, saber o inteligencia.

Así que de nuevo El Principito se sonrió ante mi pregunta, me alcanzó a mirar con un maravilloso brillo en sus ojos; el de este día parecía venir acompañado de rocío, de su propio rocío.

–      Dime una cosa principito ¿cómo es que tu rosa parece brillar cuando tu estás con ella?.

–      ¿Para que quieres saberlo? preguntó el principito.

No supe que responder, y el principito continuó hablando sin dejar de sonreir.

–      Mi rosa no pretende tener una respuesta inteligente ni sabia a lo que cree que es una pregunta. Al parecer tu no puedes responderme, a menos que sepas que tienes la respuesta. Las respuestas igual que las rosas no se pueden tener, están, aparecen, existen solo si las ves.

Lejos de sentirme confrontado por las palabras de este pequeño, me sentía acariciado por las mismas. Había algo que éste hacia que despertaba en mi una sensación de paz, amor, cuido, respeto.

–      Y si te dijera principito que lo quiero saber porque me hace bien, y me encantaría aprenderlo, ¿eso estaría bien?

–      ¿Está bien para ti?… veo que mueves la cabeza como en si. Si está para bien para ti, está bien y es suficiente. ¿Si lo aprendes a hacer eso será bueno para ti?

–      Claro que si pequeño monarca. Podré acercarme mejor a las personas que amo.

–      Yo amo a mi rosa, no necesite aprender nada más, porque quizás lo que mi rosa y yo tenemos es distinto a lo que tu tienes con las personas que dices amar.

–      Muéstrame principito, ¿qué es lo que haces para que la rosa brille, para que el carnero crezca, para que los baobab prosperen?

–      Me acerco con cuidado, observo sin esperar, escucho cada palabra y gesto sin juzgar, y estoy ahí en el único lugar que en ese momento puedo estar porque mi planeta es al que llevo todo aquello que amo, lo llevo conmigo.

–      Ah entiendo. Miro, después me acerco, y me concentro en lo que dice; así pues es lógico que sea capaz de devolverle algo que le haga sentido

Nuevamente sonrió el principito. Y esa sonrisa con el brillo en los ojos, me recorrió, en el acto me di cuenta de que lo importante no era eso que yo le había dicho. Lo importante era para el principito estar ahí, presente, como solamente podía estar en ese instante…

–      Eres un gran amigo – me dijo – el único que tengo en este planeta y en este desierto (que tu llamas) en el que estamos ¿qué pasaría si teniendo todo el espacio del mundo para estar contigo, yo lo desperdiciará en otras cosas?

–      Pues que nos aburriríamos, al final quizás nos acostumbraríamos.

–      Eso le pasa a muchas personas veo. Les es más fácil construir su propio planeta antes que arriesgarse a vivir con otros. Yo se que mi lugar es muy pequeño, más, yo vivo con mi rosa, con mi cordero, con los árboles y millones de estrellas.

El principito continuó.

–      Si yo no me acerco a la rosa, no alimento al cordero, no cuido mis baobab el planeta muere, yo muero con éste. Pero no muero porque sin ellos no pueda vivir, sino que la vida viene con amar a otro, escuchar a otro, hacer con otro, hacer de mi pequeño planeta el sitio que es. Y saber que con mi vida, mis palabras mantengo la vida, eso me hace tan feliz que no puedo más que estar presente en el único sitio que quiero estar… ahora, ahora mismo como estoy contigo.

Nuevamente me he quedado sin palabras, una energía luminosa me ha recorrido y creo haber entendido algo que al ser tan esencial pareciera no estar a la vista como le escuché decir al pequeño príncipe. Me he quedado con el, el conmigo… y ahora entiendo porque extraño tanto su partida.

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Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

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