Y ¿qué hay para postre?

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

“Y ahora después me comeré ese postre de chocolate tan rico…” escuché esa expresión mientras almorzaba en un muy lindo sitio de la región vinícola de San Roque en Sao Paulo. Y, me refiero al sitio porque antes de la hora del almuerzo, mientras escuchaba una charla de un enólogo acerca de las calidades de sus vinos, historia, tipos de uva, etc. – actividad que acompañaba una degustación –  era difícil no pensar en ¿y ahora cual nos van a mostrar?, ¿Cuál será el siguiente a degustar? Además, parecía la réplica del experimento de los malvaviscos, en el que se sometía a unos niños a la “tentación” de comer una golosina ahora o disponer de un premio más adelante… solo que en este caso no se trataba de niños.

Más adelante luego del almuerzo, en el que observé que no se había comido completo el postre, un padre y una madre reprendían a su nena diciendo (en portugués) “no corra, que igual va a llegar”.

Al finalizar la jornada, me sorprendí pensando en la nota que escribiría para la siguiente semana, de que trataría, que imágenes fuerza usaría etc. pensando nada más, no lo escribí… ni lo solté…

¿Cuál es el afán de pensar en el postre mientras estoy comiendo la pasta?, ¿qué favor le hago al sabor de la ensalada si mi cerebro está aferrado a la expectativa del chocolate?, ¿Cuánta entrega hago a mi nena cuando comparto mi escucha con lo que pretendo hacer luego de este momento?, ¿qué sucede en la relación con su compañero de equipo o con su colaborador cuando está más enfocado en aquello que va a decirle luego de que termine, qué en lo que trae consigo?

Toda esa anticipación no siempre termina en bien estar. El intenso activismo mental no significa capacidad de planeación o proactividad en sí mismo, sobre todo cuando es una respuesta a la ansiedad respecto al resultado, o bien, cuando es hijo del miedo disfrazado de control, o como una estrategia de escapismo del ahora.

Decía el profesor Humberto Maturana, uno de mis grandes y queridos maestros, que la felicidad tiene que ver con no tener deseos ni expectativas, tiene que ver con vivir en el ajuste espontaneo con el devenir… y que, por el contrario, la infelicidad procede de estar de alguna manera atado a la expectativa de un resultado en particular.  En ello pensaba cuando al levantarme del almuerzo observé que el plato del “esperado” postre de chocolate estaba casi intacto, más de pronto y solo de pronto, la ensalada así se la haya comido toda quedó más intacta… toda vez que no fue tocada por la comensal de manera consciente.

Escribo esto que escribo, desde la experiencia propia de alguien que en nombre de un después ha dejado pasar presentes… más, lo digo en tiempo presente sin resentimiento, soltando. Y, más que una invitación a ignorar las consecuencias de nuestras acciones o a actuar de manera no ecológica, te extiendo una invitación a disfrutar la entrada, el pan, el plato de fondo, lo que tomas, y eventualmente si llega, solamente si llega, disfrutar el postre.

Finalmente, te propongo hacerlo en cada interacción con las personas que amas, en cada conversación con tus compañeros de equipos, en cada espacio de trabajo con las personas que lideras; y, hacerlo sin la presunción de que así tiene que ser, de que si no pudiste esperar fallaste… te propongo celebrar la vida en cada bocanada… en cada espacio, en la intimidad, en el silencio, así sea contigo mismo… de pronto, ese mismo sea el postre.

Comparte con tus amigos...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Acerca del autor: Francisco Villalta

Francisco Villalta es coach, conferencista y autor. Ha acompañado a miles de personas en los últimos 15 años en el proceso de desarrollo personal y en el camino de alcanzar sus metas y concretar sus proyectos más importantes. [Saber más]

Déjame tu comentario: