ACERCA DE MI

Y ahi estaba yo, hace un poco más de 15 años, con mi esposa embarazada y con 34 años de edad me encontraba en lo que sería un punto de inflexión, un momento de cambio dentro de mi vida; se trataba de esos momentos en que puedes elegir seguir la ruta en que has venido o moverte en otra dirección. Es más, aún decidas continuar en lo que has estado haciendo ya no continuas igual luego de un proceso de reflexión y toma de conciencia.

Pues bien, ahí estaba yo con una hija en el vientre de mi esposa y con un mundo de posibilidades y servicios también en gestación. Si bien había logrado resultados en los trabajos que había hecho en diversos países, en el giro comercial, en operaciones, diseño estratégico y finalmente desarrollo organizacional; me encontraba en un punto en que ya había dado con tope en la organización, ya no encontraba hacia adonde más hacer crecer mi puesto.

En otro orden, y más importante quizás, me daba cuenta que lo que hacía profesionalmente no era lo que más satisfacción me daba, tampoco me hacía infeliz. Ya en el pasado cuando algo así había sucedido lo había trabajado generando más valor al puesto, proponiendo nuevas ideas, identificando más oportunidades de desarrollo personal, siempre ligado a mi propósito y misión. Y en diversos momentos de reflexión volví al trabajo con más pasión y compromiso.

Esta vez era diferente, me hacía la pregunta de si quería dedicarme a este tipo de trabajo el resto de mi vida, si las actividades que hacia eran lo suficientemente cautivadoras para obtener de mi todo el compromiso, pasión y enfoque posible. Y vamos, mi trabajo en ese entonces era agradable y gratificante, trabajar con equipos de liderazgo de una decena de países, apoyarles en sus procesos de desarrollo, acompañar la ejecución de la estrategia, una especie de consultor interno. Más, algo había cambiado, o estaba cambiando.

En ese momento me decía a mi mismo que necesitaba un cambio, y que éste no podría darse al interior de la firma, tenia que ver conmigo, ya no solo con la declaración de un propósito sino que con la toma de acción.

Así las cosas, me día a la tarea de visitar aquello que más disfrutaba, observar con detalle aquellas actividades que más pasión me provocaban, visité personas y escuché de ellos el valor o la contribución más grande que yo podía hacer por ellos y había hecho. Reconocí los proyectos y emprendimientos en los que mejores resultados se había obtenido; le día una mirada al mercado, y revisé que había que no había, qué cosas se necesitaban.

Todo lo anterior me permitió reconocer las habilidades que otros valoraban, y aquellas que de manera consistente yo utilizaba en mi hacer. Reconocí las contribuciones, medité acerca de lo que los demás valoraban, distinguí aquello que más me movía.; y traté de hacer un alineamiento de todo lo anterior con el mercado y necesidades, un poco haciéndome la pregunta de ¿qué pagaría el mercado de aquello que yo hago?.

Más importante aún era la reflexión acerca de mi propósito, acerca de distinguir que era aquello a lo que quería dedicarme, tal definición era crucial para definir un hacer consistente objetivos, acciones y demás (como buen administrador). En el camino fue crucial el apoyo de mis seres queridos, de mi hija en gestación; su escucha, su señalar mis luces y mis sombras, su contención fue crucial en esos momentos en que quería salir corriendo hacia delante sin saber adonde era que quedaba “adelante”. En esos momentos se desea a veces saber de todo, aprender de todo, hacer de todo, exaltamos nuestras habilidades, minimizamos nuestras carencias, o caemos en la resignación si lo anterior no funciona.

Y finalmente salí del camino laboral que había habitado por catorce años, que me había dado un posicionamiento en mercados, personas, clientes muy diferentes al camino que finalmente estaba eligiendo. Decidí dar el paso, decidí que iba a dedicarme con pasión, compromiso, acción y espíritu de aprendiz, a promover un mejor mundo confiando en las capacidades de hombres y mujeres libres que eligen comprometerse, decidir, accionar para convertirse en mejores seres humanos, crear familias conscientes sanas , promover un liderazgo organizacional centrado en el ser y en su responsabilidad por los otros y lo otro, en contribuir a mejores caminos e convivencia.

Claramente este propósito suena muy ambicioso, más decidí que de eso se trataba de colocar la barra alta para afinar una razón de ser retadora: promover espacios para la toma de accion. Ese es mi reto de todos los días, contribuir a que personas como tu, parejas, familias, equipos de liderazgo, organizaciones sean capaces ya no solo de hacer consciencia (y lo hacemos), reflexionar acerca de caminos (que lo promovemos), sino que tomar acción, empezando por elegir la acción de elegir, como hombres y mujeres libres capaces de crear mejores mundos.

Y esto hacemos, lo hacemos porque he visto el valor que ha tenido en mi vida conectarme con algo más grande , ser consistente en la acción, reconocer mis recursos y conectar con estos, ser compasivo con mis carencia y comprometerme con aprender más y hacerlo mejor cada día. Y a este viaje te invito, como líder, como padre, como madre, como miembro de un equip0 o equipo.

Te invito a darte cuenta de que podes elegir que hacer en este momento de tu vida, que tienes los recursos para lograrlo, que podes definir un camino, y hacer que suceden las cosas, apartando obstáculos, saliendo de cualquier bloqueo así sea emocional, de creencias o habilidades.

Esa es mi oferta, ese es el camino porque nacemos con alas, luego aprendemos a volar.